Coronas de la imagen de la Virgen de Fátima en la capilla de las Apariciones

Corona de plata dorada.

Corona de plata dorada.
Leitão & Irmão, 1942

Corona de oro y piedras preciosas.

Corona de oro y piedras preciosas.
Leitão & Irmão, 1942

Las coronas para la imagen de la Virgen de Fátima se elaboraron con oro, plata y piedras preciosas entregadas por las mujeres portuguesas, que donaron sus joyas en agradecimiento a que Portugal no hubiese participado en la Segunda Guerra Mundial.

El resultado de esa iniciativa se entregó a la Casa Leitão & Irmão. La generosidad de las ofrendas fue tal que se fabricaron dos coronas: una en plata dorada y otra en oro y piedras preciosas. Ambas son coronas de reina, ya que la Virgen de Fátima había sido nombrada reina de Portugal por el rey Juan IV en 1646.

Durante varios meses, 12 joyeros trabajaron en este proyecto, que tuvo como resultado una preciosa obra de joyería portuguesa conocida como «la corona de la Virgen de Fátima». La ceremonia de coronación se celebró en Fátima el 13 de mayo de 1946. A partir de entonces, la Virgen de Fátima empezó a utilizar dos coronas: la corona de plata dorada, que se utiliza a diario, y la «corona Preciosa», de oro y piedras preciosas, que solo se utiliza los días de grandes peregrinaciones.

Casi medio siglo después, en 1984, la corona Preciosa volvió a cobrar relevancia cuando el papa Juan Pablo II ofreció a la Virgen de Fátima la bala que lo alcanzó en el atentado del 13 de mayo de 1981 en el Vaticano. La bala encajaba a la perfección en el espacio vacío dejado en 1942 en la unión de las ocho bandas que forman la corona.

 

puncao peq